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¿Qué camilla de masaje se adapta más a mi práctica?

Las camillas de masaje disponibles en Girodmedical pueden servir para realizar varios tipos de masajes. Hay que tener en cuenta las preferencias de cada uno a la hora de elegir una camilla, pero también hay otros criterios a tener en cuenta para elegirla,  en función del uso que le vayamos a dar a nuestra tabla. Cómo hay una gran variedad de camillas dónde elegir en el mercado, hemos preparado una guía de compra para que os sea más fácil encontrar la que más os convenga.

 

¿Qué camilla de masaje elegir para…

El masaje sueco, o el “masaje clásico”?

Los masajes suecos son conocidos por estar compuestos de técnicas muy específicas, lo que influye directamente en la elección de la camilla. Las vibraciones, las manipulaciones duras y los desplazamientos en la camilla necesitan que ésta sea muy estable las camillas de masaje fijas se convierten entonces en vuestro mejor aliado, convienen mejor que las camillas  plegables. Se recomienda al menos un ancho de 70 cm para los profesionales, para que vuestro paciente esté cómodo y con confianza si tenéis que moverlo o ponerlo en diferentes posiciones. Existe una gran variedad de masajes de este tipo y la gran mayoría de terapeutas practicantes de masajes suecos optan por un grosor de espuma de 5 cm y un grado de firmeza duro o semiduro. Pero la elección de la dureza del plan de trabajo depende de las costumbres de trabajo de cada masajista.

 

El tratamiento osteópata?

Las tablas de masaje adaptadas para los profesionales osteópatas son tablas con unos asientos firmes pero relativamente finos de espesor (por lo general de 4 o 5 cm) que aporta una buena resistencia para los ejercicios con fuertes presiones. Idealmente, esta camilla debe contar con 2 planos con un cabezal ajustable, para que el paciente pueda tumbarse y tener la cabeza levantada para tener fácil acceso a la nuca. A menudo también se pide al paciente que se siente en el borde de la camilla para poder acceder a la espalda y los brazos, y para poder hacer que el cuerpo realice flexiones y estiramientos, para eso, una camilla no muy ancha sería lo ideal, de 50 cm, para poder colocarse detrás del paciente sin tener que inclinarse hacia delante. Los profesionales del oficio así como los fisioterapeutas, optan generalmente por las camillas de masaje eléctricas o hidráulicas, estas, poseen una capacidad de carga destacable y una fuerza de resistencia a la presión pero también son robustas ya que están fabricadas con tubos de acero.

 

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Los cuidados sin presión directa?

 

Acupuntura, masaje de piedras calientes, cupping…Estos tratamientos no necesitan una camilla resistente a la presión, ya que son tratamientos dónde se aplican accesorios pegados a la piel, lo que significa que podemos permitirnos el hecho de no tener en cuenta la capacidad de carga máxima de la camilla, no obstante, es importante prestar atención a las características del asiento. Una camilla de masaje con un asiento bastante espeso (más o menos de 6 cm) y de una densidad de la espuma blanda será ideal para dar a los pacientes una sensación de confort máximo durante toda la sesión, para que puedan incluso cabecear si así lo desean sobre la camilla. Para añadir una sensación de suavidad y espesor a vuestra camilla podéis optar por añadir una funda de esponja ligne K, las cuales además de añadir comodidad, protegerán vuestras tabla de los posibles aceites de masaje o también del sudor.

 

Los masajes con aceite?

La mayor parte de los masajes con aceites  son de bienestar y relajación, las sesiones realizadas pueden durar algunas horas, además, se recomienda proponer a vuestros pacientes camillas de masaje muy cómodas, bastante espesas y de firmeza blanda o media para que puedan sentirse a gusto mientras están tumbado hasta el último minuto.

 

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Los masajes que implican aceites de masaje son numerosos (masaje Hawaiano, masaje californiano, masaje balinés, etc) y la principal preocupación durante una sesión de masaje con aceite es conseguir mantener la camilla limpia y después, para que no se estropee. Por eso, se recomienda encarecidamente, proteger vuestra camilla con una funda de esponja lavable a máquina y de dedicar el tiempo necesario a limpiar la camilla con un jabón neutro después de tratar cada paciente o cliente, con el riesgo de deteriorar el asiento de vuestra camilla con el tiempo, se puede agrietar o de perder flexibilidad si dejamos que se seque sola.

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